sábado, 15 de abril de 2017

¿Los estudiantes deben elegir estudios en función de su nota media?

La ingeniera industrial Noelia López Cheda plantea en su página personal la situación de algunos estudiantes que eligen grados universitarios porque "les da la nota de corte".

“Y la verdad es que no sé si tengo vocación… solo, bueno, como tengo la nota de corte para Medicina, y además no paran de decirme que “sería una pena si no lo hiciera”, pues creo que es la mejor opción aunque en el fondo, fondo…a mí lo que me gustaría es hacer Magisterio. Pero no, me dicen que haga Medicina….”qué pérdida de nota”, dicen. En fin, no sé, todavía me quedan un par de meses para decidir…”

¿Qué debemos decir a alumnos y alumnas en esta situación? Veamos la respuesta de Noelia. Te animamos a añadir un comentario en esta entrada o a participar en el debate paralelo (#orientachat) que hemos abierto en redes sobre el tema (en Facebook, en Twitter, en Google+ y en LinkedIn)


Fuente de la imagen: yaq.es

  • Si no tienes vocación y tienes la nota: no lo hagas. La nota es un facilitador, no lo olvides, pero no el determinante. 
  • Si tienes vocación y no tienes la nota: lucha, pelea, persiste,…..las cosas buenas, las importantes, rara vez se logran a la primera. ¿Que es desmotivante cómo está montado todo? Nadie dijo que fuera fácil, a pesar de que hoy, todo esté a golpe de botón. No desfallezcas, muchas veces las cosas no son justas, claro que no, pero no por ello debemos dejar de perseguir nuestros sueños. Gregorio Luri dijo que “no hay resultado que no se pueda mejorar con el esfuerzo. Que la dificultad de la tarea o el objetivo no lo podemos vincular al fracaso”. 
  • Si tienes vocación y tienes la nota: no hay duda, enhorabuena. 
  • Y si no sabes qué vocación tienes: investiga, experimenta, relaciónate, viaja, trabaja, prueba diferentes cosas, conoce mundo más allá de tu entorno inmediato, la inspiración puede llegar cuando menos te lo esperes…. 
Noelia López-Cheda, ingeniera industrial
Lee la respuesta completa en: noelialopez.com (6-4-2017)

4 comentarios:

  1. Se trata de una cuestión que aparece con frecuencia entre los alumnos y alumnas más destacados. Algunos deciden estudiar grados y dobles grados universitarios con una nota de corte muy alta... porque les da la nota. Están condicionados por la falsa percepción de que esas notas de corte establecen un ránking de futura empleabilidad de la titulación ("Si estudio esto, tendré trabajo seguro") cuando esa empleabilidad potencial depende en primer lugar de factores internos como las habilidades que muestra y desarrolla el alumno determinantes para el ejercicio profesional ("valgo para eso") y el compromiso con la formación continua ("querer ser un buen profesional, constancia y disfrute para dedicar el tiempo que sea necesario para aprender el oficio").

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  2. La influencia del entorno les hace tomar decisiones que no son suyas. Y viendo lo q veo en mi trabajo, necesitamos vocaciones.

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  3. La pregunta que me planteo, para la que aún no le he encontrado respuesta, es, ¿a qué edad tengo definida una vocación, si solo conozco los estándares que una sociedad determinada me permite tener? ¿Acaso el conocimiento relativo de lo que digo que "me gusta" es suficiente para formalizar una deción? Conozco situaciones, en las que con nota y "quiero estudiar esto", no han durado cuatro meses en plantearse el cambio. Por ejemplo, de una Ingeniería a un Derecho. ¿Qué tienen que ver los primeros años de universidad para reafirmar una "vocación"? Fundamental, diría. ¿Qué tienen que ver algunos años previos a la entrada en la Universidad para moldear la futura decisión? ¿Con qué fiabilidad y tenacidad se trabajan los elementos que componen las identificaciones para acabar decidiendo por una formación y hacer de ella mi carrera profesional? La cuestión planteada reviste un ropaje complejo, y se sale del indicador de la nota como sugerencia, cuyas observaciones comparto.Pero añadiría, o eso intento,como planteamiento general, la necesidad de provocar una reflexión que induzca a trabajar en los centros la dinámica que encierran los procesos que acompañan a los "descubrimientos" vocacionales. Ayudaría bastante a disminuir el cambio de los estudios iniciados (que no supone ningún trauma) pero si su peor extremo, el abandono académico y el rechazo a continuar en la Universidad.
    Buen entrada, buen tema.

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  4. En mis años de instituto, se nos hacía decidirnos tempranamente por ciencias o letras. Tuve una compañera sobresaliente, incluso creo que llegó a matrícula de honor, que llevaba tiempo con las "ideas claras", quería estudiar arquitectura sí o sí. Por supuesto entró en la facultad sin ningún problema, tenía nota de sobra; al poco tiempo abandonó e hizo lo totalmente opuesto a lo que se había planificado, se fue a una carrera de letras, Filología alemana. Mi opinión es que demasiado jóvenes se nos intenta encauzar por un camino que quizás finalmente no sea el adecuado. Pasar de ciencias puras a letras es un cambio importante, más aún cuando la preparación ha sido escasa.

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